martes, 10 de diciembre de 2013

'Entre Bieber y Beadles' {2}





  • Solo es que no se suele ver mucho a Justin Bieber cuando paseas, ¿sabes? - comenté, sin reprimir la sonrisa que se había formado en mi rostro inconscientemente.

Su risa acompañó la mía durante unos segundos y después agachó la mirada. Nunca me había fijado en lo sumamente adorable que era este chico. Que conste, adorable, sólo eso.
Su música no me disgustaba, ni su físico tampoco, pero aún había algo en él que no me acababa de gustar.
Por lo que solían decir, últimamente había estado metido en asuntos con la droga, y supuestamente lo tomaban por un creído, un chico con un ego demasiado alto, pero claro, estos solo eran rumores, quizás no fuera verdad, los paparazzis inventaban mucho.
Quería saber si era verdad o no, pero estaba más que claro que no iba preguntarle cosas así, básicamente por que no me incumben y porque estaban los dos pequeños presentes, no sería una grosera.
  • Bueno, pues encantado – extendió su mano hacia la mía.
  • ______ –sonreí.
Mierda.
Se quedó unos segundos pensativo, frunciendo el ceño.
Mi nombre era corriente, por lo tanto, seguiría siendo el mismo.

  • ______ Crowford – añadí, antes de que fuera tarde.

Ahora fui yo quien le tendí mi mano amablemente, el la cogió, me dio un apretón y dimos por zanjada nuestra presentación.
Miró por un segundo a los niños, y después a mi.
  • Vamos ha hacer un trato – me advirtió – Si me acompañas a dejar a mis hermanos en casa te invito a un helado – dijo.
Calló unos segundos, esperando pacientemente mi respuesta. Yo sabía qué le diría, mi estómago estaba realmente vacío, no comía nada desde ayer. Y los helados eran mi debilidad, los comía en cualquier época del año. Tanto en julio atosigada por el calor con un ventilador, como en invierno muerta del frío bajo una manta.
Mi estómago rugió.
  • Creo que justo hay tienes la respuesta – reí refiriéndome al gruñido proferido por mi estómago.

Asintió con la cabeza y se agachó para acoger a los dos pequeños en sus ya formados brazos.

  • Hola – me saludó la pequeña rubia aguardada entre su hermano mayor.
  • Hola bonita – le dije, regalándole una pequeña sonrisa.
  • Yo soy Jazzy – tendió sus brazos hacia mi.

Vaya, aquel gesto me era total y completamente adorable y tierno.
No le negué mis brazos, la atrapé junto a mi. Siempre había querido tener una hermana pequeña, para cuidarla, jugar, protegerla, lo que al fin y al cabo se solían hacer con los hermanos pequeños.

  • Yo me llamo ______ - la miré a los ojos, mieles. No aparté la sonrisa de mi rostro.
  • Tengo sueño – dijo el otro pequeño, quien descansaba en el hombro de Justin, seguido de un bostezo.
...

  • ¿Y cuántos años tienes? - Justin siguió con su interrogatorio mientras saboreaba el helado.
  • Dieciocho – contesté con simpleza – Creo que tu diecinueve, ¿me equivoco? - pregunté.
  • No – sonrió – Pero tú pareces más pequeña – se limitó a decir.

Yo reí, nadie solía decirme eso a simple vista hasta que hiciera alguna de mis payasadas.

  • ¿De qué te ríes? - me preguntó elevando una ceja, su cara era graciosa.
  • Nada – negué con la cabeza, sin dejar de reír.

La heladería no estaba muy llena, y agradecía eso, así mejor, ya que nadie reconocería a mi acompañante. Me agradaba la sensación de que la gente no se fijara en mi, si no en Justin.
En el altavoz de la heladería comenzó a sonar 'Come & Get It' de Selena Gomez.
Oh no, ella no.
  • Por Dios – mascullé en voz baja, apretando la mandíbula con fuerza - ¿Cómo podéis poner esta mierda de música? - me giré hacia la dependienta, la cual me miró mal.

Es que no la aguantaba, mi odio hacia ella era infinito, y era algo que no podía controlar. Cuando escuchaba su voz, o noticias sobre ella, es que no, me ponía a quejarme, ella me daba repugnancia.
Y al instante caí, ella era la ex novia de Justin.
Le miré disculpándome y me encogí de hombros, sin saber qué hacer ahora.

  • ¿Lo siento? - dije entrecerrando los ojos.
  • ¿Lo sientes de verdad? - me preguntó seriamente.
  • No – le fui sincera – Por mi como si se cae de un quinto – hinqué la pequeña cuchara en mi helado de vainilla, y me la llevé a la boca.

You got the kind of love that I want, let me get that.
And baby once I get it I’m yours no take backs.
I’m gon’ love you for life I ain’t leaving your side
Even if you knock it ain’t no way to stop it.

Y la canción no cesaba, la letra era horrible.

  • ¿Qué tienes en contra de ella? - me preguntó.

Enumero: Me puso verde en el programa de Ellen Degeneres, y también por twitter.
Me quitó a Nick, sí, es extraño, pero estuve saliendo con Nick Jonas en su tiempo, claro que, después llegó ella y lo estropeó todo.
Es una maldita loca obsesionada con la fama
Sale con el chico del que más se hable en el momento, igual de guarra que su queridísima amiga Taylor.
No sé cómo tiene fans siendo tal como es, de veras que mi cabeza no lo logra procesar.
Pero claro, no le iba a soltar eso a Justin, quizá él aún la quería. Puag, la idea me daba asco.
No pude contenerme más.
  • ¿Cómo estuviste con eso? Que asco – solté, necesitaba decirlo, porque si después no lo soltaba me quedaba con la espina clavada dentro, paso. Mi cara debería ser épica, porque puse una cara de asco tremenda.
Miré a Justin, quizá se había enfadado, pero no, se estaba riendo.
  • Un error lo comete cualquiera, ¿no? - preguntó.

¡Lo admitió!, ¡admitió que Jelena fue un error!

  • Tu error fue muy grande – comenté, dándole énfasis al 'muy'.

Y por fin se acabó mi sufrimiento, la canción de ese bicho dejó de sonar en los altavoces.
  • ¿Nos vamos? - me preguntó.
  • Claro.

Salimos de allí, y anduvimos hacia mi casa. Agradecí a 'Dios' no haberme perdido. Y calculando, mi casa quedaba a menos de tres calles de la de Justin, así que podríamos quedar más veces, me caía bien. Esos pensamientos que tenía antes en el parque habían dado un giro en el tiempo de la heladería.
Era bastante gracioso y adorable, no creo que hubiera probado jamás las drogas, y por el tema del ego, esta tarde no lo había sacado a relucir.
Tras darle mi número de teléfono al rubio adorable, seguido de un :''Ya mañana hablamos y quedamos'' me despedí de él, y entré en casa.
Las maletas seguían en la entrada, ya las deshacería mañana, ahora estaba cansada.
Me tumbé en el sofá y saqué mi móvil del bolsillo del pantalón.
Seis llamadas perdidas de mi mánager, Miriam.
Dos de mi guardaespaldas, George.
Y un mensaje de un número que no reconocía.
''Ha estado bien esta tarde, ¿repetimos mañana?;)Xx – Justin.''

Sonreí.

''Sí, estuvo bastante bien. Pero... ¿Tú qué quieres?, ¿que me ponga gorda a base de helados de vainilla?Xx - ______''

miércoles, 27 de noviembre de 2013

'Entre Bieber y Beadles' {1}


-______ -

Metí las maletas dentro de la que sería mi nueva casa, mi despeje, el olvido de todo lo relacionado con la música y la interpretación.
Estaba segura de dar este enorme paso. Una nueva vida, que por un tiempo, serviría para quitarme todo de encima, sé que podría haber echo esto antes, pero me encontraba a gusto tal y como estaba. Una vez que mi madre no superó el cáncer que estaba sufriendo, fue cuando me hundí.
Ella siempre había estado conmigo, dándome todo el cariño que necesitaba. Sus opiniones buenas sobre la música, y un poco más duras sobre la interpretación.
Me hubiera gustado que hubiera pasado más años conmigo. Solo fueron dieciocho. Por lo que se ve, todos suelen tener a sus madres con ellos en lo que maduran, se casan, forman una familia... Pero a mi ni siquiera me vio madurar, lo hice cuando se fue de mi vida.
Me tuvo con diecinueve años, por eso mismo me ha estado cuidando siempre, para que lo pudiera cometer el mismo error que ella.
Aunque siempre me solía decir que yo no había sido un error, si no todo lo contrario, una supuesta ''bendición'' que Dios le brindó.
Ella era muy creyente, en cambio yo, era atea, cosa que no le agradaba demasiado, pero siempre respetaba mis gustos y opiniones.
Dejé las maletas en la entrada.
Arrastré lentamente mis pies hasta, el que supuse, que sería el salón.
Una gran chimenea adornaba la estancia, las paredes pintadas de beige hacían juego con las cortinas, de un blanco desgastado.
Pero en una mirada, hubo algo que acaparó totalmente toda mi atención.
Justo al lado de la ventana yacía un hermoso piano negro.
Mis pies se dirigieron solos hacia el prestigioso piano, sin poder evitarlo, pasé suavemente mis dedos sobre las teclas de este.
Cerré los ojos, fundiéndome con las notas a medida que caían sobre mis oídos. Aquello era puro placer para mi persona. Sin quererlo, la melodía que escuchaba tocar a mamá mientras yo supuestamente iba a clases de ''idiomas'' comenzó a ser tocada por mis dedos. Recuerdo que ella comenzaba a tocarla, cuando yo me ''iba'' por la entrada principal a clases de idiomas. Pero después, volvía a entrar por la enorme puerta trasera, eso hacía todas las tardes. Desde pequeña fui muy traviesa, quizás, demasiado, no quería acatar órdenes, siempre hacía lo que yo quería.
Después de aquellos nostálgicos recuerdos, sonreí inconscientemente, la extrañaba tanto...
Otro recuerdo inundó mi mente.
Cuando empecé en la música, cuando comencé a salir en toda clase de revistas, y todo tipo de programas de televisión, y páginas webs. Todo comenzó a ser tan diferente... Pero ella siempre estuvo ahí para apoyarme.
Jamás dejé mis tonterías de lado, nunca.
Y de ahí el nombre de mis fans, mis queridas Craziers.
Dejé el piano. No lo pensaba volver a tocar, había venido aquí precisamente para desviarme de la música, y tener un piano no ayudaba demasiado.
Me dirigí al que sería el aseo. Era grande, espacioso, tal y como me gustaba.
Saqué el forro blanco y celeste donde guardaba mis lentillas, de color azul apagado, las usaría mientras mi estancia aquí en Atlanta.
Las puse con molestia sobre mis ojos mieles.
Perfecto.
Me miré, estaba muy diferente, ni siquiera parecía yo misma, hasta ahora no había caído en cuenta de lo importante que era el color de la mirada.
Aquí comenzaría la vida de ______ Crowford, y _______ Hudson desaparecería por un tiempo.
Quería salir, despejarme un poco más, pero estaba sola y no conocía nada de este sitio.
A hacer amiguitos, que bien. Aplaudí mentalmente ante la ironía de mi desquiciada mente.
Recogí mi pelo en una cola alta y salí de mi nueva casa.
El barrio era inmenso, las casas blancas y gigantescas, con enormes cristaleras en todas ellas.
Anduve un poco, hasta llegar a encontrarme en un inmenso parque, lleno de altos árboles, con farolas pintadas de verde oscuro, que cuando llegara la noche, alumbrarían tenuemente el hermoso parque.
Los bancos estaban tintados de blanco, cerca de estos, papeleras.
Este sitio estaba de lo más bien cuidado.
  • ¡Jazzy, Jaxon! - oí una voz que gritaba aquellos nombres, me resultaba familiar...
Pero mi miedo era que me descubrieran, que se dieran cuenta del juego que ______ Hudson acababa de comenzar, no, definitivamente nadie podía saber aquello, ni por mucha confianza que le tuviera.
Oí pequeños pasos que andaban con rapidez, y sin poder evitarlo más, me giré. Eran dos pequeños rubios, el chico no tendría más de cuatro años, y la pequeña, seguramente menos de seis.
Se quedaron mirándome completamente quietos. No entendía la reacción de los niños, dudo que supieran quién era yo, ya que las lentillas me hacían parecer otra persona diferente. ______ Crowford.
Tras los dos pequeños, apareció un chico alto, rubio, como los dos niños, o quizás de color un poco más oscuro y desgastado, pero no demasiado. Me fijé en los ojos del chico... Mieles, grandes y bonitos. Eran del mismo color que los míos.
¿Justin Bieber?
En mi boca, sin si quiera quererlo, se formó una notada ''O''. El chico se dio cuenta al instante, murmuró algo por lo bajo, pero no me enteré de lo que decía.
Quizás él me hubiera tomado por una de sus locas fans, que se pondría a llorar, gritar, saltar, e incluso, ''correr en círculos'' como solían hacer sus fans. Pero si pensaba eso, se equivocaba, yo no le atosigaría.
Le comprendía, y tanto. Estaba acostumbrada a causar revuelo, por lo tanto, sabía que su ''fangirleaba'' le molestaría. Aunque de todos modos, yo no era fan suya, por lo tanto, no tendría porqué comportarme así. Ya estaba realmente acostumbrada a tratar con gente famosa. Tanto cantantes como actores y actrices.
  • Hola – me saludó, en un leve intento de parecer amable.
Mi diosa interna comenzó a realizar todo tipo de acrobacias, debido a que no se había dado cuenta de con quién estaba hablando. Tengo que admitir que pensé que no sería tan fácil hacer todo esto, pero bueno, solo acababa de comenzar, podrían descubrirme en cualquier momento.
Pero, ahora tal vez si escuchara mi voz... A lo mejor la reconocería.
  • Hola – contesté con voz temblorosa, debido a aquel último miedo.
Se notaba a la legua mi nerviosismo.
  • ¿Belieber? - me preguntó.
  • Oh, no – contesté de inmediato, a lo que el puso una cara extraña, y yo solo reí levemente ante su gesto.

lunes, 25 de noviembre de 2013

INTRODUCCIÓN.

Una nueva compañía, con algo que ocultar. Una conocida persona en un vecindario de Atlanta. Una vida llena de lujos e idioteces. En su existencia, todo muy revuelto, sin tiempo para pasarlo con sus amigos, o simplemente para alimentar su flojera.
Trabajo sustituido por tranquilidad.
Problemas.
Mentiras.
Una vida completamente a la que aparenta tener.
Causa un auténtico revuelo allá a donde va, aunque no le importa, ama y adora a sus queridísimas fans, a sus Craziers.
¿Pensábais que la persona de la que hablaba era Justin? Error.
Hablaba de la famosísima ______ Hudson. Cantante y actriz, jugará un papel muy importante en la vida de dos personas, cuyas puede acabar destruyendo a la mínima.
Cuando creas que el destino está escrito, llega esa persona que te hace cambiarlo todo, inclusive tus sentimientos y pensamientos, alguien que es capaz de enredar todos tus planes y esquemas en el último momento.
Una amistad se terminará.
Comenzará una enfrentación, un nuevo propósito, un juego por intentar  conseguirla.
Una chica.
Dos chicos.
Cuidado con "______ Crowford".
¿Hudson o... Crowford?
Diferentes personas.