- Solo es que no se suele ver mucho a Justin Bieber cuando paseas, ¿sabes? - comenté, sin reprimir la sonrisa que se había formado en mi rostro inconscientemente.
Su risa
acompañó la mía durante unos segundos y después agachó la
mirada. Nunca me había fijado en lo sumamente adorable que era este
chico. Que conste, adorable, sólo eso.
Su
música no me disgustaba, ni su físico tampoco, pero aún había
algo en él que no me acababa de gustar.
Por lo
que solían decir, últimamente había estado metido en asuntos con
la droga, y supuestamente lo tomaban por un creído, un chico con un
ego demasiado alto, pero claro, estos solo eran rumores, quizás no
fuera verdad, los paparazzis inventaban mucho.
Quería
saber si era verdad o no, pero estaba más que claro que no iba
preguntarle cosas así, básicamente por que no me incumben y porque
estaban los dos pequeños presentes, no sería una grosera.
- Bueno, pues encantado – extendió su mano hacia la mía.
- ______ –sonreí.
Mierda.
Se quedó
unos segundos pensativo, frunciendo el ceño.
Mi
nombre era corriente, por lo tanto, seguiría siendo el mismo.
- ______ Crowford – añadí, antes de que fuera tarde.
Ahora
fui yo quien le tendí mi mano amablemente, el la cogió, me dio un
apretón y dimos por zanjada nuestra presentación.
Miró
por un segundo a los niños, y después a mi.
- Vamos ha hacer un trato – me advirtió – Si me acompañas a dejar a mis hermanos en casa te invito a un helado – dijo.
Calló
unos segundos, esperando pacientemente mi respuesta. Yo sabía qué
le diría, mi estómago estaba realmente vacío, no comía nada desde
ayer. Y los helados eran mi debilidad, los comía en cualquier época
del año. Tanto en julio atosigada por el calor con un ventilador,
como en invierno muerta del frío bajo una manta.
Mi
estómago rugió.
- Creo que justo hay tienes la respuesta – reí refiriéndome al gruñido proferido por mi estómago.
Asintió
con la cabeza y se agachó para acoger a los dos pequeños en sus ya
formados brazos.
- Hola – me saludó la pequeña rubia aguardada entre su hermano mayor.
- Hola bonita – le dije, regalándole una pequeña sonrisa.
- Yo soy Jazzy – tendió sus brazos hacia mi.
Vaya,
aquel gesto me era total y completamente adorable y tierno.
No le
negué mis brazos, la atrapé junto a mi. Siempre había querido
tener una hermana pequeña, para cuidarla, jugar, protegerla, lo que
al fin y al cabo se solían hacer con los hermanos pequeños.
- Yo me llamo ______ - la miré a los ojos, mieles. No aparté la sonrisa de mi rostro.
- Tengo sueño – dijo el otro pequeño, quien descansaba en el hombro de Justin, seguido de un bostezo.
...
- ¿Y cuántos años tienes? - Justin siguió con su interrogatorio mientras saboreaba el helado.
- Dieciocho – contesté con simpleza – Creo que tu diecinueve, ¿me equivoco? - pregunté.
- No – sonrió – Pero tú pareces más pequeña – se limitó a decir.
Yo reí,
nadie solía decirme eso a simple vista hasta que hiciera alguna de
mis payasadas.
- ¿De qué te ríes? - me preguntó elevando una ceja, su cara era graciosa.
- Nada – negué con la cabeza, sin dejar de reír.
La
heladería no estaba muy llena, y agradecía eso, así mejor, ya que
nadie reconocería a mi acompañante. Me agradaba la sensación de
que la gente no se fijara en mi, si no en Justin.
En el
altavoz de la heladería comenzó a sonar 'Come & Get It' de
Selena Gomez.
Oh no,
ella no.
- Por Dios – mascullé en voz baja, apretando la mandíbula con fuerza - ¿Cómo podéis poner esta mierda de música? - me giré hacia la dependienta, la cual me miró mal.
Es que
no la aguantaba, mi odio hacia ella era infinito, y era algo que no
podía controlar. Cuando escuchaba su voz, o noticias sobre ella, es
que no, me ponía a quejarme, ella me daba repugnancia.
Y al
instante caí, ella era la ex novia de Justin.
Le miré
disculpándome y me encogí de hombros, sin saber qué hacer ahora.
- ¿Lo siento? - dije entrecerrando los ojos.
- ¿Lo sientes de verdad? - me preguntó seriamente.
- No – le fui sincera – Por mi como si se cae de un quinto – hinqué la pequeña cuchara en mi helado de vainilla, y me la llevé a la boca.
You
got the kind of love that I want, let me get that.
And baby once I get it I’m yours no take backs.
I’m gon’ love you for life I ain’t leaving your side
Even if you knock it ain’t no way to stop it.
And baby once I get it I’m yours no take backs.
I’m gon’ love you for life I ain’t leaving your side
Even if you knock it ain’t no way to stop it.
Y
la canción no cesaba, la letra era horrible.
- ¿Qué tienes en contra de ella? - me preguntó.
Enumero:
Me puso verde en el programa de Ellen Degeneres, y también por
twitter.
Me
quitó a Nick, sí, es extraño, pero estuve saliendo con Nick Jonas
en su tiempo, claro que, después llegó ella y lo estropeó todo.
Es
una maldita loca obsesionada con la fama
Sale
con el chico del que más se hable en el momento, igual de guarra que
su queridísima amiga Taylor.
No
sé cómo tiene fans siendo tal como es, de veras que mi cabeza no lo
logra procesar.
Pero
claro, no le iba a soltar eso a Justin, quizá él aún la quería.
Puag, la idea me daba asco.
No
pude contenerme más.
- ¿Cómo estuviste con eso? Que asco – solté, necesitaba decirlo, porque si después no lo soltaba me quedaba con la espina clavada dentro, paso. Mi cara debería ser épica, porque puse una cara de asco tremenda.
Miré
a Justin, quizá se había enfadado, pero no, se estaba riendo.
- Un error lo comete cualquiera, ¿no? - preguntó.
¡Lo
admitió!, ¡admitió que Jelena fue un error!
- Tu error fue muy grande – comenté, dándole énfasis al 'muy'.
Y
por fin se acabó mi sufrimiento, la canción de ese bicho dejó de
sonar en los altavoces.
- ¿Nos vamos? - me preguntó.
- Claro.
Salimos
de allí, y anduvimos hacia mi casa. Agradecí a 'Dios' no haberme
perdido. Y calculando, mi casa quedaba a menos de tres calles de la
de Justin, así que podríamos quedar más veces, me caía bien. Esos
pensamientos que tenía antes en el parque habían dado un giro en el
tiempo de la heladería.
Era
bastante gracioso y adorable, no creo que hubiera probado jamás las
drogas, y por el tema del ego, esta tarde no lo había sacado a
relucir.
Tras
darle mi número de teléfono al rubio adorable, seguido de un :''Ya
mañana hablamos y quedamos'' me despedí de él, y entré en casa.
Las
maletas seguían en la entrada, ya las deshacería mañana, ahora
estaba cansada.
Me
tumbé en el sofá y saqué mi móvil del bolsillo del pantalón.
Seis
llamadas perdidas de mi mánager, Miriam.
Dos
de mi guardaespaldas, George.
Y
un mensaje de un número que no reconocía.
''Ha
estado bien esta tarde, ¿repetimos mañana?;)Xx – Justin.''
Sonreí.
''Sí,
estuvo bastante bien. Pero... ¿Tú qué quieres?, ¿que me ponga
gorda a base de helados de vainilla?Xx
- ______''
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